GOBIERNO DE PUERTO RICO
20ma. Asamblea 1ra. Sesión
Legislativa Ordinaria
CÁMARA DE REPRESENTANTES
P. de la C. 475
1 DE ABRIL DE 2025
Presentado por el representante Aponte Hernández
Referido a la Comisión de Educación
LEY
Para enmendar el Artículo 9.10 de la Ley Núm. 85-2018, según enmendada, conocida como “Ley de Reforma Educativa de Puerto Rico”, a los fines de establecer que dentro de los talleres y campañas educativas sobre estilos de vida saludables y buenas prácticas nutricionales dispuestos en dicho Artículo, se incluya orientación y educación con respecto a la prevención de trastornos alimenticios, tales como la anorexia, la bulimia y trastornos por atracón, entre otros; y para otros fines relacionados.
EXPOSICIÓN DE MOTIVOS
Los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) son un grupo de desórdenes mentales que se caracterizan por una conducta alterada frente a la ingesta alimentaria y pensamientos erróneos en relación a la dieta, al peso y a la figura corporal.[1] Cuando hablamos de un trastorno alimenticio nos referimos a comportamientos alimentarios extremos, como la reducción en la ingesta de alimentos o el comer excesivamente. Los mismos se caracterizan principalmente por la insatisfacción de la persona con su imagen corporal, por lo que desarrollan pensamientos distorsionados en relación a la comida y su cuerpo. Los trastornos de la alimentación podrían ser causados por una combinación de factores genéticos, biológicos, psicológicos y sociales. Los más comunes de estos trastornos son la anorexia, la bulimia, y el trastorno por atracón.
Las personas que padecen anorexia sienten miedo exagerado a aumentar de peso y tienen una imagen diferente y distorsionada de su cuerpo. Para evitar ganar peso la persona realiza ayunos o reduce la ingesta de alimentos extremadamente, por lo que presentan un peso corporal muy inferior a lo normal. En la etapa crítica de la anorexia, los órganos del cuerpo comienzan a deteriorarse por la malnutrición, provocando problemas renales, cardíacos y hasta la muerte.
En el caso de la bulimia, esta se caracteriza por episodios frecuentes y recurrentes de ingesta de cantidades excesivas de comida y una sensación de falta de control sobre estos episodios. Para compensar el exceso de comida ingerido, la persona se provoca vómitos o abusa de laxantes o diuréticos, ayunos y/o ejercicios en extremo o una combinación de estos comportamientos para evitar el aumento de peso. En la bulimia, los vómitos constantes y la falta de nutrientes pueden ocasionar serios problemas de salud como daño en el estómago y los riñones y pérdida de potasio, lo que puede ocasionar problemas cardíacos y, hasta la muerte.
Por otra parte, las personas con el trastorno por atracón (Binge Eating Disorder, BED, por sus siglas en inglés) experimentan episodios compulsivos recurrentes de comer, sin embargo, a diferencia de la bulimia, estos no realizan el comportamiento compensatorio como inducirse el vómito o uso de laxantes, etc. Muchas veces, la forma incontrolada de comer lleva a la obesidad. Por ello, estas personas tienen un mayor riesgo de desarrollar diabetes, enfermedades cardiovasculares o hipertensión y colesterol alto.
Los trastornos de la alimentación pueden tener un impacto severo en la salud física y psicológica de una persona. El daño que estos trastornos pueden provocar a la salud incluye, enfermedades cardíacas y renales, o incluso la muerte. Además de tener un impacto negativo en la salud del individuo y la calidad de vida, los trastornos de alimentación también afectan a la autoimagen, las relaciones con familiares y amigos, y el rendimiento en la escuela o en el trabajo. Muchas personas con trastornos alimentarios pueden presentar también un estado depresivo y ansiedad, o padecer otros problemas de salud mental. Las personas con trastornos alimentarios como la anorexia y la bulimia tienen más conductas autolesivas, ideas suicidas, intentos de suicidio y suicidios que la población general.[2]
Los trastornos de la alimentación pueden afectar a personas de cualquier edad, origen racial y étnico, y género. No obstante, es más frecuente mujeres, sobre todo en chicas adolescentes y jóvenes adultas.[3] Además, es habitual que la edad de inicio de la enfermedad se sitúe en la adolescencia.[4] Se estima que un 9% de la población estadounidense, o 28.8 millones de estadounidenses, padecerá un trastorno alimentario a lo largo de su vida.[5] A nivel nacional, 10,200 muertes por año son causadas directamente como resultado de los trastornos alimentarios, una persona muere cada 52 minutos.[6] El costo económico anual de los desórdenes alimenticios es de 64.7 billones de dólares.[7]
Como ya señalamos, los trastornos alimenticios pueden causar serios problemas a la salud y calidad de vida de las personas. En el caso de los niños y adolescentes, la situación es más preocupante ya que los nutrientes son esenciales para las etapas de crecimiento en las que se encuentran. La intervención temprana es esencial, para evitar daños físicos permanentes causados por la enfermedad durante las etapas del crecimiento y desarrollo. Por lo que, no solo estimamos necesario que se promueva en los niños una buena nutrición, sino que también se les oriente sobre los trastornos alimenticios que los pueden afectar, de manera que podamos prevenir los mismos. La educación es la clave para la adecuada identificación y prevención de estos trastornos alimenticios en nuestros niños y niñas.
DECRÉTASE POR LA ASAMBLEA LEGISLATIVA DE PUERTO RICO:
Sección 1.-Se enmienda el Artículo 9.10 de la Ley Núm. 85-2018, según enmendada, para que lea como sigue:
“Artículo 9.10. — Servicios relacionados a la salud.
El Departamento establecerá alianzas con entidades del tercer sector y agencias e instrumentalidades del Estado que ofrezcan servicios relacionados a la salud para realizar talleres y campañas educativas sobre estilos de vida saludables, buenas prácticas nutricionales, incluyendo orientación y educación sobre trastornos alimenticios, tales como la anorexia, la bulimia y trastornos por atracón, entre otros, condiciones de depresión y de prevención de enfermedades contagiosas y del suicidio. De igual forma, se coordinará con estas entidades para la vacunación de estudiantes, con el consentimiento de sus padres, en épocas de alto contagio. Se debe promover, además, campañas de orientación al inicio del año escolar sobre la importancia de la salud oral, la cual será coordinada junto al Departamento de Salud, la Escuela Dental del Recinto de Ciencias Médicas de la Universidad de Puerto Rico y cualquier otra entidad o compañía relacionada a la salud oral.
Sección 2.-Esta Ley comenzará a regir inmediatamente después de su aprobación.
SOM. Trastornos de la conducta alimentaria. https://tca.som360.org/es/libro/trastornos-conducta-alimentaria/tipos-trastornos-conducta-alimentaria. (última visita el 26 de marzo de 2025) ↑
SOM, Guía para familias de personas afectadas por un TCA Trastorno de conducta alimentaria, https://tca.som360.org/sites/default/files/2021-06/guia-para-familias-de-personas-afectadas-por-tca.pdf. (última visita el 26 de marzo de 2025) ↑
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Harvad T.H. Chan. Strategic Training Initiative for the Prevention of Eating Disorders (STRIPED). Report: Economic Costs of Eating Disorders.: https://www.hsph.harvard.edu/striped/report-economic-costs-of-eating-disorders/ (última visita el 26 de marzo de 2025) ↑
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