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GOBIERNO DE PUERTO RICO

20 ma. Asamblea 2 da. Sesión

Legislativa Ordinaria

SENADO DE PUERTO RICO

R. del S. 171

INFORME FINAL

23 de octubre de 2025

AL SENADO DE PUERTO RICO:

La Comisión de Educación, Arte y Cultura del Senado de Puerto Rico, previo estudio y consideración de la Resolución del Senado 171, somete a este Honorable Cuerpo Legislativo el Informe Final con los hallazgos y recomendaciones.

ALCANCE DE LA MEDIDA

La Resolución del Senado 171, tiene el propósito de ordenar a la Comisión de Educación, Arte y Cultura del Senado de Puerto Rico, realizar una investigación exhaustiva sobre el estatus y funcionamiento actual del Programa de Educación Agrícola del Departamento de Educación de Puerto Rico, incluyendo datos sobre matrícula, cantidad de escuelas participantes, currículo académico, asignación y uso de fondos presupuestarios, personal docente y técnico, así como las proyecciones del Departamento para fortalecer o modificar dicho programa.

INTRODUCCIÓN

La incorporación del Programa de Educación Agrícola en las escuelas del sistema público de Puerto Rico adquiere una relevancia estratégica en un momento en que la Isla enfrenta retos significativos en materia de seguridad alimentaria, dependencia de importaciones y vulnerabilidad ante eventos naturales. Este programa escolar no se limita a la instrucción técnica para una eventual carrera agrícola, sino que busca desarrollar en el estudiantado conocimientos, destrezas y actitudes que les permitan comprender los procesos de producción de alimentos, valorar el recurso suelo y agua, y reconocer el papel que la agricultura, la agroindustria y el emprendimiento agrario desempeñan en el desarrollo económico y social de un país. Al formar parte del currículoescolar, este programa contribuye también a crear una ciudadanía más consciente del origen de los alimentos, del cuidado del medio ambiente y de la relación entre la tierra, la comunidad y el bienestar colectivo.

El Programa de Educación Agrícola en Puerto Rico cuenta con un arraigo histórico que conecta con la legislación federal de la Ley Smith-Hughes de 1917, y desde 1932 se estableció en la Isla como parte de la oferta educativa ocupacional para la industria agrícola. En su estructura actual, el programa está regulado mediante un marco curricular revisado que define sus fines, componentes y metas, lo cual evidencia que el sistema educativo reconoce su papel dentro del conjunto de la oferta escolar.

En términos de impacto y logros, uno de los avances más notables se observa en el establecimiento de alianzas interinstitucionales para fortalecer la educación agrícola en las escuelas. Por ejemplo, en marzo de 2024 el Departamento de Agricultura de Puerto Rico (DA) y el Departamento de Educación de Puerto Rico (DE) suscribieron una iniciativa llamada “AgroEdu”, que tiene como objetivo capacitar a estudiantes en temas agrícolas y de agronegocios, fomentar el interés de los jóvenes hacia la agricultura y promover la alimentación saludable y la conservación ambiental. Este tipo de colaboración marca un paso relevante hacia la integración real del programa en el sistema educativo y muestra cómo la educación agrícola puede servir de puente entre la escuela, el sector productivo y la comunidad.

Además, investigaciones académicas han documentado que el Programa de Educación Agrícola no solo persigue la formación técnica, sino que también pretende dotar a los estudiantes de competencias para “saber”, “saber hacer”, “saber ser” y “saber convivir” dentro de un paradigma educativo más amplio. De hecho, en estudios sobre iniciativas agroecológicas escolares hechas en escuelas públicas K-12 de Puerto Rico, se reconoce que la educación agrícola (a través de este programa) puede proveer un espacio de transformación del sistema alimentario escolar al incorporar huertos, producción escolar, manejo de residuos orgánicos y emprendimientos vinculados. Este logro evidencia que el Programa de Educación Agrícola está alcanzando una dimensión más integral (no meramente técnica), abarcando la sostenibilidad, la comunidad y la innovación educativa.

En síntesis, el Programa de Educación Agrícola en las escuelas públicas de Puerto Rico representa un componente esencial para la formación integral de los estudiantes, para el fortalecimiento del sector agrícola y para la promoción de una cultura de sostenibilidad y autosuficiencia alimentaria en la Isla. Su importancia se evidencia tanto en sus raíces históricas como en sus logros recientes de articulación institucional y transformación pedagógica. A la luz de los desafíos que enfrenta Puerto Rico (como la dependencia de importaciones, los efectos del cambio climático y la necesidad de revitalizar la agricultura local), este programa escolar adquiere una urgencia aún mayor para preparar a las nuevas generaciones a ser agentes de cambio y actores conscientes del vínculo entre la tierra, la alimentación y el bienestar común.

ALCANCE DEL INFORME

La Comisión de Educación, Arte y Cultura, con el propósito de obtener de primera mano, información el estatus y funcionamiento actual del Programa de Educación Agrícola del Departamento de Educación, solicitó un memorial explicativo al Departamento de Educación de Puerto Rico.

ANÁLISIS Y HALLAZGOS

En cumplimiento con lo ordenado mediante la Resolución del Senado 171, el Departamento de Educación de Puerto Rico, a través de la Secretaría Auxiliar de Educación Ocupacional y Técnica, somete a la consideración de la Comisión legislativa la información requerida sobre el Programa de Educación Agrícola. El propósito fundamental de este memorial es presentar de manera comprehensiva el estado actual y el funcionamiento del programa, abarcando información detallada sobre múltiples aspectos operacionales: la matrícula estudiantil, las escuelas participantes, el currículo académico, el personal docente y técnico, la asignación y utilización de los fondos presupuestarios, así como las proyecciones estratégicas del Departamento dirigidas al fortalecimiento continuo de esta iniciativa educativa.

La educación agrícola representa un componente absolutamente esencial de la oferta ocupacional y técnica del Departamento de Educación de Puerto Rico. Su importancia trasciende la mera función de formación académica y profesional, constituyendo una estrategia clave para fortalecer la seguridad alimentaria del país, promover la sostenibilidad ambiental y catalizar el desarrollo económico de la nación. Consciente de esta responsabilidad trascendental, el Departamento ha asumido el compromiso de mantener y fortalecer este programa como pilar fundamental de su oferta educativa.

El Programa de Educación Agrícola tiene raíces históricas profundas en el sistema educativo puertorriqueño. Su establecimiento formal se remonta al año 1932, cuando se extendió a Puerto Rico la aplicación de la Ley Smith-Hughes, marcando así el inicio de una trayectoria continua e ininterrumpida en la formación de jóvenes en ciencias agrícolas que se extiende por más de nueve décadas. A través de los años, el programa ha experimentado una evolución significativa para responder adecuadamente a las necesidades cambiantes del sector agrícola, así como a las transformaciones sociales y económicas que ha experimentado el país.

En la actualidad, el programa está adscrito organizacionalmente a la Secretaría Auxiliar de Educación Ocupacional y Técnica, de conformidad con las disposiciones de la Ley 85-2018, según enmendada, conocida como Ley de Reforma Educativa de Puerto Rico. Además, opera bajo las disposiciones específicas establecidas en la Carta Circular Número 29-2021-2022, instrumento normativo que organiza y regula la oferta ocupacional y técnica del Departamento de Educación.

Este marco normativo contemporáneo establece que la educación agrícola debe cumplir con objetivos específicos de suma importancia: contribuir activamente a la seguridad alimentaria y la conservación de los recursos naturales del país; promover la sostenibilidad agrícola y el desarrollo de destrezas de empleabilidad en los estudiantes; implementar la metodología pedagógica de "aprender haciendo" en talleres, fincas escolares y laboratorios; y fomentar alianzas estratégicas con los sectores público, privado y académico para enriquecer la experiencia educativa y crear puentes entre la educación y el mundo laboral.

El Programa de Educación Agrícola se ofrece tanto a nivel primario como secundario, incluyendo varias escuelas especializadas que sirven como centros de excelencia en esta disciplina. El propósito fundamental del programa es brindar a los estudiantes experiencias educativas que combinen armoniosamente teoría y práctica en escenarios reales de aprendizaje, desarrollando destrezas concretas en áreas tales como producción agrícola, conservación de recursos naturales y prácticas de sostenibilidad ambiental.

Para el año académico 2025-2026, el programa presenta una infraestructura educativa que incluye cuatro escuelas especializadas en agricultura, las cuales funcionan como centros de innovación y desarrollo de proyectos agroecológicos de vanguardia. Adicionalmente, el programa ha extendido su alcance a poblaciones especiales, ofreciendo cursos activos en cuatro instituciones correccionales, lo que demuestra el compromiso del Departamento con la rehabilitación y la oferta de oportunidades educativas a todos los sectores de la población.

La matrícula confirmada para el año académico actual asciende a 6,889 estudiantes, quienes son atendidos por un cuerpo docente compuesto por 155 maestros ocupacionales especializados en educación agrícola. Este personal docente se encuentra estratégicamente distribuido a través de las siete regiones educativas en que se divide el sistema educativo puertorriqueño, garantizando así una cobertura geográfica amplia y equitativa del programa. La documentación remitida por el DE a nuestra Comisión incluye información detallada sobre esta distribución regional, la cual incluimos como anejo.

El diseño curricular del Programa de Educación Agrícola ha sido cuidadosamente estructurado para preparar a los estudiantes en áreas directamente vinculadas a la producción agrícola, la conservación de recursos naturales, la seguridad alimentaria y la sostenibilidad ambiental. Más allá de las destrezas técnicas, el currículo fomenta el desarrollo de liderazgo, responsabilidad ciudadana y respeto profundo por el ambiente natural.

La visión del programa es contribuir de manera significativa al desarrollo personal, social y económico de los estudiantes, dotándolos de las destrezas necesarias para adaptarse exitosamente a los cambios constantes de la sociedad contemporánea. Esta visión reconoce el valor estratégico de la agricultura y la conservación de los recursos naturales como pilares fundamentales del bienestar colectivo de la nación.

La misión del programa consiste en capacitar al estudiantado para integrarse productivamente a la sociedad, asumiendo posiciones de liderazgo y desarrollando carreras profesionales en los sistemas de producción agrícola, agroindustrial, ambiental y de recursos naturales. El programa promueve, además, el desarrollo de destrezas de vida y empleabilidad que les permitan a los estudiantes tomar decisiones informadas a lo largo de su existencia, todo ello en un marco de respeto por la naturaleza, la identidad cultural puertorriqueña y la cultura de paz.

En cuanto al alcance específico del currículo, este incluye diferentes niveles de formación adaptados a las etapas educativas de los estudiantes. A nivel primario, se ofrecen cursos no conducentes a certificado, tales como Exploración Agrícola, STEM-Agrícola y Civismo en la Agricultura. Estos cursos sirven como introducción fundamental a la disciplina agrícola y forman parte integral de los requisitos de graduación, estableciendo las bases para estudios más avanzados en los niveles superiores.

El memorial explicativo presentado por el Departamento de Educación de Puerto Rico demuestra el compromiso institucional con el Programa de Educación Agrícola como componente esencial de la formación integral de los estudiantes puertorriqueños. Con una sólida fundamentación constitucional y legal, una infraestructura educativa que atiende a cerca de siete mil estudiantes, y un currículo diseñado estratégicamente para responder a las necesidades del país en materia de seguridad alimentaria y sostenibilidad, el programa se posiciona como una iniciativa de vital importancia para el desarrollo socioeconómico de Puerto Rico. La información presentada proporciona a la Comisión legislativa los elementos necesarios para evaluar el estado actual del programa y considerar medidas para su continuo fortalecimiento en beneficio de las futuras generaciones.

CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES

A tenor a lo antes expuesto, la Comisión de Educación, Arte y Cultura del Senado de Puerto Rico presenta las siguientes conclusiones y recomendaciones:

Conclusiones:

  1. Institucionalización y Marco Normativo Integral

El Programa de Educación Agrícola se encuentra institucionalizado dentro del sistema educativo puertorriqueño. Su operación se rige por la Ley 85-2018, supra, y por la Carta Circular Núm. 29-2021-2022, instrumentos normativos que garantizan reglas claras de operación. Su integración estructural a la Secretaría Auxiliar de Educación Ocupacional y Técnica (SAEOT) asegura mecanismos administrativos definidos, jerarquía organizacional clara y continuidad en su gestión institucional.

  1. Alcance Sistémico, Cobertura Geográfica y Diversidad de Escenarios Educativos

El DE expresó en su memorial que el Programa de Educación Agrícola se encuentra implementado en 128 escuelas que abarcan los niveles primario y secundario, 4 escuelas especializadas que funcionan como centros de excelencia e innovación, y 4 instituciones correccionales que evidencian el compromiso con la rehabilitación social. Cuentan con una matrícula de 6,889 estudiantes y 155 maestros ocupacionales distribuidos estratégicamente en las siete regiones educativas, por lo que el programa cubre toda la Isla y ofrece diversidad de escenarios de aprendizaje adaptados a distintas realidades socioeducativas.

  1. Currículo Integral con Propósito Formativo Multidimensional

En cuanto al diseño curricular, el DE indicó que además de las competencias agrícolas especializadas, el currículo fomenta el desarrollo de liderazgo transformador, conciencia ciudadana, prácticas de sostenibilidad ambiental, contribución a la seguridad alimentaria nacional y destrezas de empleabilidad del siglo XXI. La inclusión de cursos introductorios en el nivel primario (Exploración Agrícola, STEM-Agrícola y Civismo en la Agricultura) evidencia una visión de desarrollo progresivo que siembra tempranamente el interés y las bases conceptuales necesarias para trayectorias educativas especializadas en niveles superiores.

4. Metodología Pedagógica Experiencial y Construcción de Alianzas Estratégicas Intersectoriales

El DE mencionó que la orientación pedagógica del programa se fundamenta en la metodología de "aprender haciendo", un enfoque experiencial que privilegia el aprendizaje auténtico mediante la práctica en talleres, fincas escolares y laboratorios. Esta estrategia se complementa con la promoción activa de vínculos intersectoriales con entidades públicas, privadas y académicas, creando ecosistemas de aprendizaje que conectan el aula con la realidad productiva y comunitaria. Esta articulación posee un potencial significativo de impacto social, económico y ambiental en las comunidades donde operan los programas, transformando las escuelas en agentes de desarrollo local.

  1. Gestión Estratégica Orientada al Fortalecimiento Continuo y la Mejora Sostenida

El Departamento de Educación expresó que mantiene una gestión estratégica activa mediante la recopilación sistemática de datos, la evaluación continua de necesidades y la planificación de iniciativas específicas dirigidas a asegurar la pertinencia, calidad y continuidad del programa a corto y mediano plazo. Esta postura proactiva de mejoramiento continuo posiciona al programa para adaptarse a las transformaciones del sector agrícola, responder a las necesidades emergentes de la economía puertorriqueña y mantener su relevancia en un contexto educativo y productivo en constante evolución.

Recomendaciones:

1. Establecimiento de un Sistema Integral de Monitoreo, Evaluación y Rendición de Cuentas

Se recomienda establecer un sistema de monitoreo y evaluación anual que documente de manera sistemática los resultados e impactos del programa. Este sistema debe incluir indicadores cuantitativos y cualitativos sobre: matrícula y sus tendencias, tasas de retención estudiantil, logro de aprendizajes y competencias, obtención de certificaciones ocupacionales, transición exitosa a estudios postsecundarios y/o inserción en el mercado laboral agrícola. Aprovechando que el DEPR ya está recopilando datos y planificando iniciativas, este sistema permitiría la toma de decisiones basada en evidencia, la identificación temprana de áreas de mejora y la rendición de cuentas transparente ante la comunidad educativa y las instancias legislativas y fiscalizadoras.

2. Fortalecimiento, Estandarización y Escalamiento de la Metodología "Aprender Haciendo"

Es de suma importancia fortalecer y escalar la metodología experiencial de "aprender haciendo" mediante la expansión de fincas escolares, talleres especializados y laboratorios en un mayor número de planteles escolares a lo largo de toda la Isla. Esta expansión debe acompañarse de la estandarización de criterios mínimos de infraestructura, equipos, materiales didácticos y protocolos de seguridad que garanticen calidad educativa uniforme y equidad de oportunidades en todas las regiones educativas, independientemente de su ubicación geográfica o nivel socioeconómico. La inversión en estas facilidades constituye una inversión directa en la calidad de la experiencia educativa y en la efectividad del aprendizaje práctico.

3. Profundización y Formalización de Alianzas Estratégicas Intersectoriales

Conforme a las disposiciones de la Carta Circular 29-2021-2022, se recomienda reforzar y formalizar alianzas estratégicas con entidades del sector público (Departamento de Agricultura, Universidad de Puerto Rico (Estación Experimental Agrícola y Servicio de Extensión Agrícola), sector privado (cooperativas agrícolas, empresas agroindustriales, organizaciones de agricultores) y sector académico (universidades, colegios técnicos). Estas alianzas deben traducirse en oportunidades concretas de pasantías estudiantiles, programas de mentoría profesional, proyectos colaborativos de investigación aplicada y desarrollo de iniciativas de agroemprendimiento escolar y comunitario que beneficien tanto a estudiantes como a las comunidades agrícolas de la Isla.

4. Articulación Curricular Vertical K-12 y Construcción de Trayectorias Educativas Coherentes

Se recomienda asegurar una continuidad curricular coherente desde kindergarten hasta duodécimo grado (K-12), expandiendo y articulando estratégicamente la oferta del nivel primario (Exploración Agrícola, STEM-Agrícola, Civismo en la Agricultura) con secuencias progresivas en los niveles intermedio y superior. Estas secuencias deben conducir al desarrollo de competencias específicas de empleabilidad y a trayectorias técnicas claramente definidas que preparen a los estudiantes para certificaciones ocupacionales reconocidas por la industria, estudios postsecundarios especializados o inserción directa en el mercado laboral agrícola.

5. Optimización Estratégica de la Distribución y Desarrollo del Personal Docente

Es fundamental utilizar los datos existentes sobre los 155 maestros ocupacionales y las 128 escuelas participantes para realizar un análisis exhaustivo que identifique déficits regionales en la distribución del personal, necesidades específicas de desarrollo profesional continuo y plazas críticas que deben ser cubiertas prioritariamente. La asignación de recursos humanos debe priorizar escuelas con mayor capacidad de impactar comunidades agrícolas, escuelas especializadas que sirven como centros modelo y regiones con potencial agrícola subaprovechado. Asimismo, debe establecerse un programa robusto de desarrollo profesional que mantenga a los maestros actualizados en innovaciones agrícolas, metodologías pedagógicas contemporáneas y tendencias del sector.

6. Alineación Estratégica con Metas de Desarrollo y Prioridades Agrícolas de la Isla.

Se recomienda integrar explícita y sistemáticamente en los planes anuales del programa, los objetivos estratégicos de seguridad alimentaria, sostenibilidad ambiental y conservación de recursos naturales, principios ya recogidos en la normativa vigente pero que requieren operacionalización concreta. Esta alineación debe incluir indicadores medibles de contribución del programa a estas metas y proyectos específicos que aborden problemáticas de la Isla (como lo es la dependencia alimentaria), y mecanismos de coordinación con otras agencias gubernamentales como por ejemplo el Departamento de Agricultura, y Servicio de Extensión Agrícola, entre otras. Esta integración maximizará la pertinencia social y económica del programa y fortalecerá su justificación presupuestaria.

7. Visibilización, Institucionalización y Replicación de Experiencias en Contextos No Convencionales

Se recomienda dar continuidad, soporte técnico y visibilidad a la enseñanza agrícola en instituciones correccionales, reconociéndola como una vía efectiva de rehabilitación, desarrollo de destrezas laborales e inserción social y productiva de poblaciones en situación de vulnerabilidad. Es fundamental documentar las buenas prácticas, desafíos superados y resultados obtenidos en estos contextos no convencionales, creando un acervo de conocimiento que permita la replicación de modelos exitosos, la mejora continua de las intervenciones y la expansión de esta oferta a otros contextos especiales que puedan beneficiarse de la educación agrícola como herramienta de transformación personal y comunitaria.

POR TODO LO ANTES EXPUESTO, la Comisión de Educación, Arte y Cultura del Senado de Puerto Rico, a tenor con los hallazgos, conclusiones y recomendaciones en torno a la Resolución del Senado 171, presenta ante este Alto Cuerpo su Informe Final sobre la medida de referencia.

Respetuosamente sometido,

Hon. Brenda Pérez Soto

Presidenta

Comisión de Educación, Arte y Cultura

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