GOBIERNO DE PUERTO RICO
20ma. Asamblea 4ta. Sesión
Legislativa Ordinaria
CÁMARA DE REPRESENTANTES
R. de la C. 753
10 DE AGOSTO DE 2026
Presentada por el representante Márquez Lebrón;
y las representantes Gutiérrez Colón y Lebrón Robles
Referida a la Comisión de Asuntos Internos
RESOLUCIÓN
Para ordenar a la Comisión de Gobierno de la Cámara de Representantes a realizar una investigación sobre la situación del manejo de las aguas usadas en Puerto Rico, los planes de inversión de la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA) para conectar las residencias y otras estructuras cuyas aguas usadas no se procesan en el sistema de alcantarillado sanitario de dicha corporación pública, y las expectativas de aumentar significativamente las conexiones al sistema de alcantarillado sanitario en el futuro previsible, con el objetivo de reducir la contaminación de los cuerpos de agua, incluyendo quebradas, ríos, lagos, lagunas, así como el mar y el océano que rodean a la isla de Puerto Rico y a las islas municipio de Vieques y Culebra.
EXPOSICIÓN DE MOTIVOS
La Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA) de Puerto Rico se fundó el 1 de mayo de 1945, mediante la aprobación de la Ley Núm. 40. Desde su fundación, la corporación pública priorizó en la construcción de infraestructura para proveer agua potable a las regiones del país que, para mediados de la década de 1940, no contaban con dicho servicio. La ausencia de agua potable en el contexto de un país densamente poblado, con cerca de dos millones de habitantes, caracterizaba al Puerto Rico de entonces. Potabilizar agua apta para el consumo humano constituyó un esfuerzo legítimo y necesario para encaminar al país en su proceso de desarrollo económico. Se calcula para el año 1940 alrededor del 70% de la población puertorriqueña vivía bajo el umbral de pobreza. Una proporción casi similar residía en la zona rural, donde la ausencia de acueductos y alcantarillados era prácticamente generalizada.
A pesar de los enormes avances que logró encaminar el liderato del país desde la fundación de la AAA y durante gran parte del resto del siglo XX, actualmente en Puerto Rico sólo alrededor del 55% al 60% de las residencias está conectada a la infraestructura de alcantarillado sanitario. Esto significa que entre 40% a 45% de los hogares disponen de las aguas usadas a través de pozos sépticos, con las consecuencias ambientales actuales y potenciales que ello acarrea. Por su parte, las aguas recolectadas en el sistema de alcantarillados de la AAA se procesan en plantas de tratamiento, pero reciben diferentes niveles de depuración. Estas se clasifican de la siguiente manera:
En total, la AAA procesa unos 228 millones de galones diarios (MGD) de aguas usadas, pero, como se detalló, una gran parte recibe únicamente tratamiento primario antes de ser devuelta al mar o al océano. Al presente no se tiene una idea precisa del impacto de la inmensa cantidad de pozos sépticos sobre los cuerpos de agua, pero se sospecha que este es considerable. Por otra parte, existen iniciativas de reúso de aguas tratadas, pero hasta ahora su impacto se considera marginal o mínimo.
La información detallada en los párrafos anteriores se complementa con datos presentados recientemente en la prensa del país[1]. Entre estos se destaca que “uno de cada tres cuerpos de agua o subcuencas en Puerto Rico experimenta niveles de contaminación que representan un riesgo para bañistas, pescadores, la vida silvestre y el suplido de agua potable, de acuerdo con el análisis bianual que el Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA) prepara con el objetivo de desarrollar los planes correctivos correspondientes”[2]. Aunque el referido artículo periodístico no alude exclusivamente a la situación del manejo de aguas usadas resumido en los párrafos anteriores, este resulta ser uno de los factores que contribuye significativamente a la contaminación de los cuerpos de agua. De hecho, según el análisis del DRNA, entre las fuentes principales de contaminación “se incluyeron las subcuencas que reflejaron ‘alto nivel de contaminación relacionado con todos los usos designados’, en referencia a la amenaza que suponen para las cuatro actividades consideradas: recreativas, pesca, vida silvestre y procesamiento de agua potable”[3].
En el artículo periodístico citado, se consulta al ex profesor de la Escuela Graduada de Planificación de la UPR, químico y planificador ambiental, Félix Aponte Ortiz, quien “puntualizó que, históricamente, los problemas de contaminación en Puerto Rico han estado asociados, sobre todo, a las fuentes “primarias”, en referencia a las descargas directas de los sistemas sanitarios de la corporación pública a cuerpos de agua. Las troncales sanitarias, frecuentemente, se rompen o sufren escapes, por lo que sus desechos terminan en espacios no regulados”[4]. A esto, el Profesor Aponte Ortiz añade que “los cuerpos de agua también reciben polución de “fuentes dispersas… ahí, entra todo tipo de actividad humana, desde pozos sépticos, establecimiento de ganado vacuno, polleras, porquerizas, actividades agrícolas o agroindustriales que generan descargas de contaminantes”[5]. Aponte Ortiz destaca que “siempre preocupan las bacterias, y particularmente los enterococos, porque generalmente el enterococo es indicador de residuos humanos, heces fecales y orina que han llegado al agua sin ningún o poco tratamiento… en un país donde los desechos sanitarios de aproximadamente la mitad de la población terminan en pozos sépticos por carecer de acceso a los sistemas de tratamiento de la AAA”[6].
En un reportaje periodístico anterior, el mismo reportero del artículo citado en los párrafos anteriores destaca que “el plan de mejoras capitales en el sector público que recién aprobó la gobernadora… contempla que, hasta el año fiscal 2029, casi dos terceras partes de la inversión se concentre en obras de la AAA”[7]. No obstante, llama la atención que “en el listado de cientos de proyectos de la AAA, figuran múltiples rehabilitaciones de plantas de filtros valoradas en decenas de millones de dólares”[8], pero no se detalla la asignación de recursos fiscales para atender la situación relacionada con la ausencia de desconexión de casi el 45% de las residencias a los sistemas de alcantarillado sanitario. En ese sentido, uno de los objetivos de la presente Resolución consiste en obtener información precisa sobre la cuantía o el monto de los fondos del plan de mejoras capitales de la actual administración que serán destinados a tales propósitos. Otro objetivo es obtener información detallada sobre cuántos de los fondos asignados para proyectos de agua (calculados preliminarmente en $7,700 millones) se destinarán a la conversión de las plantas de tratamiento primarias y secundarias, en plantas de tratamiento avanzado o terciarias.
En la misma fuente citada en el párrafo anterior, el presidente de la Junta de Planificación de Puerto Rico “subrayó que la infraestructura de agua –tanto del sistema potable como de alcantarillado sanitario–, “aparte de vieja, es limitada… si nosotros queremos desarrollo, si queremos vivienda de interés social, tengo que darle infraestructura para llevarle el agua. No es un privilegio, es un derecho. (…) Está limitada a las áreas que se desarrollaron en los 50 y 60, y hay una deficiencia grande en áreas rurales. Incluso, para el desarrollo de la agricultura en Puerto Rico, en el área sur, tenemos problemas de infraestructura de agua y más de sanitario, porque no es solamente llevar agua, sino tratarla. Hay un problema grande en Puerto Rico”[9].
Llama la atención que en la desagregación de los proyectos que la Junta de Planificación detalla en la asignación de mejoras capitales, sólo dos (mejorar las plantas sanitarias de Caguas, mediante una inversión de $300 millones, y la de Mayagüez, con una inversión de $102 millones) se dirigen a canalizar fondos para sistemas o plantas de tratamiento, pero ninguno a la interconexión de residencias y otras estructuras a dichos sistemas. Como se mencionó, en ambos casos no se identifica si las “mejoras” en Caguas y en Mayagüez tienen como propósito convertir las plantas en instalaciones de tratamiento avanzado o terciarias. Los demás proyectos detallados se centran en dragados, control de sedimentación, instalación de microrredes eléctricas, rehabilitación de plantas de filtros, mejoras al Súperacueducto, y construcción de un nuevo embalse.
A la Cámara de Representantes le interesa obtener información precisa sobre, si entre las prioridades de la AAA y en la asignación de recursos fiscales para mejoras capitales de la Junta de Planificación, se incluyen las inversiones necesarias para atender, de manera urgente, la conexión de las residencias y otras estructuras que, al día de hoy, producen millones de galones diarios de aguas usadas que no se procesan a través de los sistemas de alcantarillado sanitario de la AAA. Además, a este cuerpo legislativo le urge tener información detallada y puntual sobre los planes de conversión de las plantas de tratamiento primarias y secundarias, a plantas de tratamiento avanzado o terciarias, de suerte que, en el corto o mediano plazo, Puerto Rico logre mejorar sustancialmente la calidad de las aguas residuales o usadas que generan las distintas actividades humanas en el país.
RESUÉLVESE POR LA CÁMARA DE REPRESENTANTES DE PUERTO RICO:
Sección 1. – Se ordena a la Comisión de Gobierno de la Cámara de Representantes a realizar una investigación sobre la situación del manejo de las aguas usadas en Puerto Rico, los planes de inversión de la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA) para conectar las residencias y otras estructuras cuyas aguas usadas no se procesan en el sistema de alcantarillado sanitario de dicha corporación pública, y las expectativas de aumentar significativamente las conexiones al sistema de alcantarillado sanitario en el futuro previsible, con el objetivo de reducir la contaminación de los cuerpos de agua, incluyendo quebradas, ríos, lagos, lagunas, así como el mar y el océano que rodean a la isla de Puerto Rico y a las islas municipio de Vieques y Culebra.
Sección 2. – Como parte fundamental del proceso de investigación y sin entenderse como una limitación, la Comisión citará a vistas públicas a representantes de las siguientes entidades, agencias y organizaciones científicas y profesionales:
Sección 3. – Como resultado de la información que se obtenga en el proceso de investigación, la Comisión deberá elaborar un informe exhaustivo y detallado con sus hallazgos y conclusiones, en un término no mayor de ciento ochenta (180) días después de aprobada esta resolución.
Sección 4 – Esta Resolución entrará en vigor inmediatamente después de su aprobación.
Refiérase al artículo de Endi.com, rescatado de Altamente contaminados una tercera parte de los cuerpos de agua en Puerto Rico - El Nuevo Día, por Manuel Guillama Capella, 24 de mayo de 2026. ↑
Refiérase a Ibid. ↑
Refiérase a Ibid. ↑
Refiérase a Ibid. ↑
Refiérase a Ibid. ↑
Refiérase a Ibid. ↑
Refiérase al artículo de Endi.com, rescatado de Plan de mejoras capitales prevé $7,700 millones en proyectos de agua - El Nuevo Día, por Manuel Guillama Capella, 15 de febrero de 2026. ↑
Refiérase a Ibid. ↑
Refiérase a Ibid. ↑
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