RC0676.docx Descargar original ↓ Ver en SUTRA ↗

GOBIERNO DE PUERTO RICO

20ma. Asamblea 3ra. Sesión

Legislativa Ordinaria

CÁMARA DE REPRESENTANTES

R. de la C. 676

21 DE ABRIL DE 2026

Presentada por el representante Márquez Lebrón;

y las representantes Gutiérrez Colón y Lebrón Robles

Referida a la Comisión de Asuntos Internos

RESOLUCIÓN

Para ordenar a la Comisión de Salud de la Cámara de Representantes a realizar una investigación sobre la experimentación en suelo puertorriqueño del herbicida conocido usualmente como “agente naranja”, realizada durante la década de 1960 por agencias del gobierno de Estados Unidos, las consecuencias de mediano y largo plazo de dichos experimentos sobre la salud humana y el medioambiente, y la participación de las autoridades del gobierno de Puerto Rico en los procesos relacionados con las referidas experimentaciones.

EXPOSICIÓN DE MOTIVOS

Uno de los temas recurrentes en las discusiones relacionadas con la salud pública y los procesos o eventos que han afectado la integridad del medioambiente en Puerto Rico, ha sido el de los experimentos que realizaron durante la década de 1960 agencias del gobierno de Estados Unidos –particularmente el Departamento de Defensa—para obtener “información científica” o “hallazgos” sobre la “efectividad” del uso de ciertos herbicidas sobre los seres humanos, sobre la flora, y sobre los suelos en zonas tropicales. Específicamente, investigaciones realizadas durante las pasadas décadas revelan fuera de toda duda que el suelo puertorriqueño sirvió de escenario para los referidos experimentos durante los años 1963 al 1965. Así lo revelan documentos del Laboratorio de Guerra Biológica del Ejército, ubicado en Fort Detrick, Maryland, que afirman que durante los años citados se experimentó con varios herbicidas, antes de ser utilizados en escenarios de guerra, particularmente en la Guerra de Vietnam[1]

En días recientes, en una columna periodística de la autoría del Dr. Fernando Cabanillas, destacado médico puertorriqueño, especialista en hematología y oncología, cuyas aportaciones han sido fundamentales para la investigación y tratamiento del cáncer, el distinguido galeno aborda el tema de los experimentos con el herbicida conocido como “agente naranja” en suelo puertorriqueño[2]. Destaca el Dr. Cabanillas que:

“Puerto Rico carga con unas estadísticas que deberían escandalizar a cualquiera: una tasa de mortalidad más alta por cáncer de próstata que otros hispanos en Estados Unidos. Además, tenemos una de las tasas de diabetes tipo 2 más altas de ese país. Año tras año, el número sube, los diagnósticos llegan más temprano y nos siguen ofreciendo las mismas tres excusas de siempre: genética, envejecimiento y “estilo de vida”. Pero hay una pieza del rompecabezas que rara vez se menciona en voz alta: la presencia histórica de herbicidas tácticos, incluyendo Agent Orange (Agente Naranja), en Puerto Rico”.

Además de la contundencia de la afirmación del distinguido médico, en el artículo citado se destaca lo siguiente:

“El Departamento de Defensa de Estados Unidos acaba de desclasificar, hace unos días, una cantidad de información hasta ahora secreta. En su publicación titulada Agent Orange & Military Herbicide Testing in Puerto Rico, documentan (sic) el uso aquí del Agente Naranja y otros herbicidas. Este documento incluye los impactos ambientales y de salud. Ya no es mito. No es rumor en las redes sociales. No es paranoia. Es historia bien documentada”.

El Dr. Cabanillas también señala que:

“el ejército estadounidense almacenó y roció herbicidas tácticos en varios puntos de la Isla: Cerro Las Mesas y La Jagua en Mayagüez; Guánica, Las Marías, El Yunque, Río Grande, Loíza, Joyuda y, por supuesto, Vieques y Culebra. Esto incluyó experimentos con los herbicidas 2,4-D, 2,4,5T y mezclas equivalentes a Agente Naranja en parcelas pequeñas. Entre otras cosas, evaluaron cómo reaccionaban los bosques tropicales, la velocidad de defoliación y la persistencia del químico. También midieron efectos en suelos, vegetación y condiciones climáticas para extrapolar resultados a escenarios de guerra. En el documento recién publicado no detallan con precisión las localizaciones exactas dentro de esas parcelas que se rociaron”.

A pesar de que, según la información recopilada por el Dr. Cabanillas, las cantidades usadas en Puerto Rico “no se acercaron a las que se rociaron en Vietnam con el objetivo explícito de deforestar y facilitar la localización del enemigo”, las prácticas realizadas en nuestro suelo fueron extremadamente peligrosas, ya que “la toxicidad de este compuesto depende en gran parte de la presencia de dioxina TCDD, uno de los carcinógenos más potentes jamás estudiados. Puede todavía detectarse de 20 a 50 años más tarde cuando se entierra en suelos tropicales, y más de 100 años cuando se deposita en sedimentos de ríos, lagos o costas”.

Más preocupante aún resulta la siguiente afirmación del distinguido científico y médico puertorriqueño:

“Si queremos entender el potencial impacto en Puerto Rico, basta mirar lo que ocurrió en Vietnam. Allí la exposición masiva dejó una huella epidemiológica que todavía se siente, incluyendo un incremento en múltiples tipos de cáncer, diabetes tipo 2 y varios trastornos metabólicos, cardiovasculares y neurológicos, incluyendo Parkinson y Alzheimer… Los estudios en veteranos estadounidenses expuestos en Vietnam muestran un aumento claro en linfomas no Hodgkin al igual que en Hodgkin; leucemias B, mieloma múltiple, sarcomas de tejidos blandos, cáncer de vejiga, cáncer de pulmón y cáncer de próstata, especialmente en formas agresivas. Y en la población vietnamita expuesta directamente, estudios locales han documentado incrementos en linfomas, sarcomas, leucemias y defectos congénitos en zonas altamente rociadas”.

Resulta obvio de la información provista por el Dr. Cabanillas que este es un tema cuyas consecuencias e implicaciones no han sido estudiadas con profundidad en Puerto Rico. A continuación, el investigador formula la siguiente pregunta, que lamentablemente, no resulta ser retórica:

“La pregunta más importante es esta: ¿puede el Agente Naranja explicar la epidemia silenciosa de cáncer de próstata en la isla? No hay una respuesta definitiva, pero hay demasiadas coincidencias como para seguir mirando hacia el lado:

1. Coincidencia geográfica: documentos históricos ubican ensayos con agente naranja en varias áreas que ya he mencionado, pero la magnitud exacta de esa fumigación no se ha establecido claramente.

2. Persistencia ambiental: la dioxina persiste en suelos y aguas por décadas, contaminando las cadenas alimentarias, acumulándose en la grasa de los animales y afectando a comunidades enteras.

3. Vulnerabilidad genética: los hombres puertorriqueños ya tienen un riesgo elevado de cáncer prostático por su mezcla genética afrocaribeña y europea. Al añadir un carcinógeno ambiental, el resultado puede ser explosivo.

4. Falta de estudios locales: En Puerto Rico nunca se ha realizado un estudio epidemiológico que caracterice a fondo estas localizaciones ni que examine su posible relación con cáncer u otras enfermedades en las comunidades cercanas”.

Los datos provistos por el Dr. Fernando Cabanillas, así como su análisis sobre esta situación, resultan ser alarmantes. En síntesis, se trata de un tema que merece ser estudiado con rigurosidad, particularmente cuando el médico culmina su exposición con la siguiente información:

“Cada año, cientos de hombres puertorriqueños reciben un diagnóstico que cambia sus vidas. Muchos son veteranos. Otros vivieron cerca de zonas de prueba sin saberlo. Todos merecen claridad… Aun así, la discusión pública permanece tímida, casi oculta. Como si hablar del tema fuera un acto antipatriótico. No se trata de buscar culpables. Se trata de buscar la verdad. De exigir investigación seria y responsabilidad ambiental. Y los hombres y mujeres que hoy enfrentan un diagnóstico de cáncer merecen algo más que estadísticas”.

A lo que añade que:

“En Vieques y Culebra están limpiando las bombas no explotadas. Los trabajos continuarán hasta 2032, pero no existe un programa específico dirigido al Agente Naranja, en gran parte porque el uso de esos herbicidas seguía siendo objeto de disputa, pero ya no existe duda alguna… Me pregunto si el gobierno de Puerto Rico se ha enterado de esta admisión de culpa por parte del Departamento de Defensa (ahora de Guerra). Hasta ahora, el silencio es total. Y si ya lo saben, ¿qué piensan hacer? Creo que tanto la gobernadora como el Dr. Víctor Ramos, en su calidad de Secretario de Salud, deberían tomar cartas en este asunto. Porque la realidad es que el silencio nunca ha curado una enfermedad”.

La Cámara de Representantes de Puerto Rico le preocupa que, a pesar de la seriedad de la información “rescatada” por el Dr. Fernando Cabanillas, así como de la contundencia de los hallazgos de las investigaciones previas realizadas sobre las consecuencias de la experimentación con el “agente naranja” en suelo puertorriqueño, no se ha articulado política pública alguna para llegar a conclusiones definitivas sobre este tema y tomar las medidas remediales que correspondan, tanto para beneficio de nuestra población como de nuestro medioambiente.

RESUÉLVESE POR LA CÁMARA DE REPRESENTANTES DE PUERTO RICO:

Sección 1. – Se ordena a la Comisión de Salud de la Cámara de Representantes a realizar una investigación sobre la experimentación en suelo puertorriqueño del herbicida conocido usualmente como “agente naranja”, realizada durante la década de 1960 por agencias del gobierno de Estados Unidos, las consecuencias de mediano y largo plazo de dichos experimentos sobre la salud humana y el medioambiente, y la participación de las autoridades del gobierno de Puerto Rico en los procesos relacionados con las referidas experimentaciones.

Sección 2. – Como parte fundamental del proceso de investigación, la Comisión citará a vistas públicas a representantes de las siguientes entidades, agencias y organizaciones científicas y comunitarias:

Sección 3. – Como resultado de la información técnica y científica que se obtenga en el proceso de vistas públicas, la Comisión deberá elaborar un informe exhaustivo y detallado, que incluya las consecuencias de mediano y largo plazo, tanto sobre la salud humana como sobre el medioambiente, que tuvo la experimentación con “agente naranja” en suelo puertorriqueño durante las décadas de 1950 y 1960.

Sección 4. – La Comisión deberá rendir un informe con sus hallazgos y conclusiones ciento ochenta (180) días después de aprobada esta resolución.

Sección 5. – Esta Resolución entrará en vigor inmediatamente después de su aprobación.

  1. Refiérase a Experimentos militares en Puerto Rico, por Carmelo Ruiz Marrero | Biodiversidad en América Latina.

  2. Refiérase a Opinión | Puerto Rico: la sombra del Agente Naranja - El Nuevo Día, publicado en Endi.com el 22 de marzo de 2026.

Documento oficial de SUTRA convertido a texto para facilitar la lectura. El formato puede variar respecto al original; para la versión exacta usa “Descargar original”.